Los edificios contribuyen al cambio climático porque sus necesidades energéticas causan un tercio de las emisiones de CO2 a la atmósfera, sin embargo los edificios con instalación fotovoltaica no produce CO2, fomentando la eficiencia energética, ahorrando la energía consumida por un edificio convencional.

Las instalaciones fotovoltaicas en edificios permiten generar energía eléctrica, sin quebrantar el equilibrio arquitectónico, siendo capaces de proveer a un edificio energía limpia y gratuita gracias al sol.

A lo largo de los años la sostenibilidad ha seguido subiendo puesto en la agenda de grandes edificios, teniendo así cada vez más repercusión en los medios de comunicación, por lo que podemos decir que la instalación fotovoltaica en edificios otorga múltiples beneficios:

  • Reducen el gasto en iluminación artificial que quizás es requerida para llenar un espacio, esto a su vez proporciona una conexión con el ambiente exterior, dándole un aire de paz y tranquila al edificio, aumentando el confort.
  • Aportan un diseño personalizado y al mismo tiempo innovados, integrándose perfectamente en cualquier tipo de edificación.

En lo que respecta a la cubierta, este es un componente constructivo frecuente para instalación o integración de los paneles fotovoltaicos, entre estos hablaremos de los tres modelos de integración que se hallan: placas fotovoltaicas en cubiertas planas, inclinadas y acristaladas.

Cabe destacar que los paneles fotovoltaicos pueden llegar a cumplir una doble función, producir electricidad y evitar la incidencia directa de sol en verano a modo de para soles, por supuesto todo esto dependerá de la forma de instalación.

Por ejemplo el Edificio Cero solar Cero, reduce en gran medida las pérdidas de energía, la fachada se ha diseñado en función de su misma orientación, la fachada sur presenta un muro cortina en el que se alternan amplios ventanales y módulos fotovoltaicos produciendo la doble función que mencionamos antes.

Deja una Respuesta